LA LÍNEA BLANCA

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Mercedes Replinger

Todos, más o menos, seres o cosas, no somos más que un poco de calor solar almacenado, organizado, un recuerdo del sol…, el prisma es nuestra primera aproximación a Dios, nuestra bienaventuranza, la geografía celeste del gran blanco eterno (Cézanne)

El blanco es el color de la nieve, de la leche, del subnitrato de bismuto y el cloruro de cal, de la creta lavada, de la esclerótica de los ojos y el tinte neblinoso de la primera luz del alba, también; el color de las plumas, del pelo, de la piel, el iris de pálidos seres …, sin embargo, el blanco no es como se cree generalmente una ausencia de coloración, una anemia de las cosas, una patología de la naturaleza que descompone la pigmentación de aquellos a quienes estigmatiza como privilegiados albinos. Por el contrario, es el color de la luz, del infinito, de la claridad máxima y de los rayos de la vista que avanzan sin encontrar límites. El blanco en positivo, el color blanco es, fundamentalmente, el color de la luz solar todavía no descompuesta en los varios colores del espectro. Es decir, un poco de calor, un recuerdo del sol. Como color que, a la vez, es un no color, el blanco siempre introduce en el cuadro o en la pantalla un juego de tensiones; una lucha entre el elemento estático del pigmento y su irremediable tendencia a la fuga, a la huida hacia delante en cuanto expresión del resplandor de la luz.

Tránsito, por tanto, del blanco a la luz que propicia, en esta exposición, el encuentro de la obra monocromática de Antonia Valero, superficies blancas engañosamente vacías, con la producción experimental de Antonio Artero en los años sesenta, en concreto el sugerente Blanco sobre blanco (1969), un film no rodado, como apunta la ficha técnica de la película, exclusiva proyección del luz sobre la pantalla cinematográfica. En este sentido el proyecto de esta exposición adquiere todo su significado en el conjunto de la sala como habitación envolvente, capaz de conjugar las obras de los dos artistas. Una estancia para el pensamiento, un lugar de meditación que no silencia, sin embargo, las sombras que la luz y el blanco proyectan en las paredes. El espacio como una piel de luz, una membrana transparente cuya verdadera función es proteger a la mirada de todo aquello que podría interrumpir su recorrido: un movimiento fugaz y lo más rápido posible hacia la visibilidad.

Si Apeles encontró la tabla preparada y trazó sobre ella una línea fina…Protógenes podía haberle vencido añadiendo una línea más clara para dar la apariencia de modelado por medio de la luz tangente y hacer realzar un poco la línea. Pero cuando vino Apeles de nuevo la bisecó con una línea aún más fina que sugería brillo o esplendor, y a esto ya no se podía añadir nada sin estropear la apariencia de la línea, que habría empezado a sobresalir de la tabla como por arte de magia. (Gombrich: El legado de Apeles, 1976)

El campo de la pinturas de Antonia Valero está recorrido por infinidad de líneas y trazos que repiten y organizan estructuralmente la composición; líneas blancas que se pierden, trazan y yuxtaponen en el lienzo como si ellas quisieran dejar constancia de una continuidad que enlaza con el gesto del mítico Apeles, si hemos de creer a Apollinaire el verdadero fundador de la pintura moderna, en la enigmática tabla que se conservaba en el palacio de César , en el Palatino hasta que desapareció en el incendio de Roma del año 69 d. de C. , una gran superficie, dice Plinio, que no contenía más que unas líneas que se escapaban a la vista . Antonia Valero traza también, literalmente, líneas visum effugientes, es decir, que se escapaban a la vista; brillo incandescente que puede sugerir engañosamente que la superficie pictórica está vacía. Todo lo contrario, esta repleta de luz, de las sugerencias del resplandor de unos trazos que son a la vez, escritura y pausa, soporte y movimiento, ruido y silencio.

El título de la película de Artero nos pone sobre la pista del nudo (lazo) que se da en esta exposición: la famosa composición suprematista de Malevich, Cuadrado Blanco sobre blanco (1918). Cuando el artista ruso imaginó que el soporte de la pintura cerrado por el marco, clausurado por el pigmento podía transformarse en una bóveda transparente, en un reflejo del infinito, entre otras cosas, estaba imaginando el tránsito del pigmento blanco a la proyección de luz, un tránsito que fue dado por otros artistas como Moholy-Nagy, cuando imaginaba en 1933 que el cuadrado blanco era un símbolo del pasaje de la pintura color a la pintura luz, un reflector para la proyección directa de la luz; y las pinturas blancas de Rauschenberg, utilizadas como pantallas de proyección en la famosa acción de John Cage en la Black Mountain, en el año 1951, o las fascinantes Proyecciones de Imi Knoebel en los años 1968-69 que inundaba la ciudad con proyectores de luz . Una tradición que Artero conjuga con la tradición del Film sans images del situacionista Guy Debord o los experimentos de películas-proyecciones de luz de grupo conceptual Fluxus.

Contrariamente a una idea muy arraigada en la mente del público, importa poco que la imagen inicial se considere fácil (un cuadro de costumbres al estilo de Vermeer, por ejemplo, o una fotografía en color de un palacio austriaco) o difícil (un Jackson Pollock, un Pisarro o -paradoja mísera-un puzzle en blanco): no es el asunto del cuadro o la técnica del pintor lo que constituye la dificultad del puzzle, sino la sutileza del cortado. (Georges Perec: La vida instrucciones de uso, 1978)

La sutileza del cortado, la dirección que toma la retícula, el cruce de las mallas, las líneas superpuestas, la geometría construida es lo importante de estas pinturas que adoptan la apariencia de un auténtico rompecabezas blanco. La geometría de la artista surge del propio lienzo, está construida con la misma textura del material utilizado formando una trama indivisible. La división del espacio se vuelve así, paradójicamente, una tautología, una reflexión sobre el comienzo y el fin de una obra de arte; un pliegue que junta significado y significante en un mismo flujo, de manera que el ritmo de los signos, de las líneas entrecruzadas o superpuestas, forman un conjunto encadenado. Trazar una línea, dice David Rosand, es el acto fundamental de la creación de imágenes, el primer gesto que traslada el pensamiento del artista al soporte de la obra; el rastro de la memoria que recoge en un contorno las formas del Universo. Pero, en la pintura de Antonia Valero esta línea que debería destruir la neutralidad de la página en blanco, la virginidad del lienzo antes de convertirse en soporte de la creación, por el contrario transforma el silencio absoluto en el espacio de la visibilidad. En cierto sentido, esta obra es una diana como las utilizadas para el tiro al arco y, aún mejor, para disparar armas de fuego, un definitivo, dar en el blanco.

Picasso, me decía el otro día que en presencia de uno de sus cuadros en el cual había dejado algunas partes sin pintar, estimando que la ausencia de color era también un color, sus amigos lamentaban al unísono que el cuadro permaneciese inacabado. Se veía obligado a afirmarles que el blanco del lienzo esta pintado por su propia mano (André Breton: Los pasos perdidos, 1969)

Falsa impresión de perfección, cuando estas obras, principalmente en la pintura de Valero se basa incuestionablemente sobre el efecto y las consecuencias del error, del accidente que desbarata la linealidad inmaculada. La incorrección, efecto inmediato de ese estar pintado por la propia mano, restituye a la pintura una incertidumbre que la apariencia neutra, casi congelada en un primer momento parecía haber desterrado. Estas pinturas desmienten rotundamente la pretensión de representar el tiempo absoluto del presente pues, precisamente, los errores, las pequeñas imperfecciones ligan la pintura con el pasado, también con el futuro; ellas crean una grieta, una perforación por donde se abisma el número de oro, la representación ortogonal del Universo, el espacio cuadriculado de la tela. El carácter relativo y efímero de la vida encuentra, sorprendentemente, un lugar donde manifestar su fuerza y emotividad. La aparente simplicidad de estas obras, su voluntario despojamiento y desposesión, la anónima presencia minimalista de la geometría, sin embargo, ocultan un laborioso y complejo trabajo artesanal, una intencionalidad subjetiva que altera la neutralidad de las formas elementales con unos pliegues levemente torcidos, pequeñas arrugas y cambios sutiles de tono. La geometría plana de la que Antonia Valero es heredera queda así transgredida, convirtiendo la superficie pictórica en un combate; el espacio de lucha de dos lógicas que la modernidad había presentado separadas y enfrentadas. La geometría se construye entonces con los hilos de unas telas, todas ellas de factura industrial, en cuya uniformidad y rigor la artista imprime el sudor, y el temblor, la fatiga de la mano, la presencia ineludible del cuerpo.

Elige una pared ruinosa y cúbrela con un lienzo de seda blanca. Contémplala por la mañana y por la noche hasta que puedas ver la pared a través de la seda, sus protuberancias, sus superficies planas, sus zigzags y sus surcos… Haz de las prominencias tus montañas, de las partes más bajas tu agua, de los huecos tus barrancos, de las grietas tus ríos, de las partes más claras tus puntos más próximos, de las partes más oscuras tus puntos más distantes (Sung Ti, siglo XI)

Pigmento incoloro y signo de la luz, el blanco contiene en sí mismo el conjunto de la gama cromática. Como las pantallas blancas de los cines fotografiados por Sugimoto, cuya exposición dura el tiempo de la película proyectada, que ocultan todas las imágenes que habían desfilado por la impoluta superficie reflectante; como las montañas y valles que asoman sus contornos en la sábana sobre el muro de las pinturas de Sung Ti; como el cuerpo borrado de Erased Drawing de Robert Rauschemberg, cuyos surcos aún son visibles, las superficies de Antonia Valero y la proyección de Blanco sobre Blanco de Artero, ellas también, esconden paisajes y cuerpos, imágenes y formas, una ausencia que representa un drama explícito en ambos artistas.

En la película transparente de Artero, el tiempo detenido en la despojada superficie no remite a la claridad de un pensamiento, por el contrario, cobija el recuerdo como reverso de la luz. En definitiva, un ready-made de la memoria: un objeto encontrado que nos habla de ese instante, antes de la proyección del film, donde los fotogramas sin imágenes proyectan las marcas que el polvo ha inscrito en la sensible superficie. Artero recuerda ese momento privilegiado, suspendido, antes de la acción y la narración: una pura promesa de luz que es a la vez nostalgia de la opacidad y el olvido. Por el contrario, la carne de la pintura, el substrato que la pintura necesita para existir, es la materia que anida bajo la superficie de la pintura de Antonia Valero. Dejar un espacio vacío, pintar de blanco una superficie es también una forma de habitar el mundo que no renuncia, sin embargo, a la presión de las cosas, al hueco que algunas de ellas dejan como huella en el lienzo, al espacio ausente que un surco traza sobre el plano de la pintura; también, el molde de unas formas que delatan sus contornos y relieve bajo la tela blanca. Un casi nada purificado que lo contiene todo.

En el espacio evanescente de este lugar casi imperceptible, estas obras ¿qué es lo que dan a ver? Sin duda, la memoria que surge de las grietas o heridas en el interior del rigor geométrico, en Valero, y en la inmovilidad de la luz en la oscuridad, en Artero. La única materia de esta exposición es, por tanto, la mirada y paradójicamente, no la mirada o la percepción de ella misma, sino su olvido, la señal de una ausencia: un arañazo que la propia mano de los artistas introducen en la superficie o en la trasparencia luminosa del haz de luz.

By | abril 19th, 2013|Textos de Catálogos|Comentarios desactivados en LA LÍNEA BLANCA

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WHITE LINE

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Mercedes Replinger

All more or less , beings or things, are but some stored , organized, a reminder of the sun … the prism is our first approach to God , our beatitude , the celestial geography of the great eternal white solar heat ( Cézanne )

White is the color of snow, milk, bismuth subnitrate and chloride of lime, chalk washed from the whites of the eyes and the misty tint first light , too; the color of the feathers , hair , skin , pale iris beings … however , white is not as is generally believed a lack of coloration, anemia of things, a pathology of nature decomposes pigmentation of those stigmatized as albinos privileged. On the contrary, it is the color of light, infinity , the maximum clarity and eye rays advancing without finding limits. White positive, white is basically the color of sunlight still not broken in various colors of the spectrum. That is, a little heat , a reminder of the sun. As color which, in turn, is a non- color, white always enter in the box or display a set of tensions ; a struggle between the static element of the pigment and its inevitable tendency to leak , the flight forward as an expression of the brightness of light.

Transit therefore white light that favors , in this exhibition , the meeting of the monochromatic work of Antonia Valero, deceptively empty white surfaces , the experimental production of Antonio Artero in the sixties , namely the suggestive White on white ( 1969) , a film not shot , as noted sheet film , exclusive screening of light on the silver screen . In this sense the project of this exhibition takes its full meaning in the whole of the living room as an envelope , capable of combining the works of both artists . A stay for thought, a place of meditation not muted , however , the light and shadows projected on white walls . Space as a light skin , a transparent membrane whose real function is to protect the eyes from anything that might interrupt its course: a fleeting movement and as fast as possible towards visibility.

If Apelles found the table prepared and plotted on a thin line … she could have defeated Protógenes adding a thin line to give the appearance modeling via tangent enhance light and make a little line . But when Apelles again bisected with an even finer line brightness or splendor suggesting , as it could no longer add anything without spoiling the appearance of the line, which would have started to protrude from the table as if by magic . ( Gombrich : The Legacy of Apelles , 1976)

The field of paintings of Antonia Valero is crossed by countless lines and lines that repeat and structurally organize the composition; white lines are lost , plotted and juxtaposed on the canvas as if they wanted to record a continuity that links to the gesture of the legendary Apelles, if we believe Apollinaire the real founder of modern painting in the enigmatic table that retained in Caesar’s palace on the Palatine until it disappeared in the fire of Rome in the year 69 d. C. , a large area, says Pliny , which contained only a few lines that escaped sight. Antonia Valero also trace literally effugientes visum lines , ie escaping sight; incandescent glow that can misleadingly suggest that the pictorial surface is empty. On the contrary, is full of light, glow suggestions about strokes that are both , writing and pause, support and movement , noise and silence.

The title of the film Artero puts us on the track of the knot ( loop ) that occurs in this exhibition: the famous Malevich Suprematist Composition , Square White on White ( 1918). When the Russian artist imagined that support painting the frame closed , closed by the pigment could be transformed into a transparent dome, a reflection of the infinite, inter alia, was imagining the transit of white pigment to light projection , a transition that was given by other artists such as Moholy -Nagy , as imagined in 1933 that the white square was a symbol of the passage of the paint color to paint the light , a reflector to direct light projection ; and white paintings of Rauschenberg, used as projection screens in the famous action of John Cage in Black Mountain, in 1951 , or the fascinating projections Imi Knoebel in 1968-69 that flooded the city with spotlights . A tradition that combines the tradition Artero Film sans the Situationist Guy Debord images or movies – experiments light projections conceptual Fluxus group .

Contrary to a deeply-rooted in the minds of the public thought , it matters little that the initial image is considered easy ( a painting by Vermeer -style habits , for example, or a color photograph of an Austrian castle ) or difficult (one Jackson Pollock a miserable paradox Pisarro – o- puzzle in white ) is not the subject of the picture or the art of the painter which is the difficulty of the puzzle , but the subtlety of cut . (Georges Perec : Life user guide , 1978)

The subtlety of cut , the direction in which the grid , the intersection of the meshes , overlapping lines , the geometry is built important of these paintings take on the appearance of a genuine white puzzle. The geometry of the artist emerges from the canvas itself is built with the same texture of the material used to form an indivisible frame. The division of space becomes , paradoxically , a tautology , a reflection on the beginning and end of a work of art; a fold joint significant meaning and in the same flow rate so that the signs of the overlapping or intersecting lines form a chained set . Drawing a line , says David Rosand , is the fundamental act of creating images , the first gesture that brings the thought of the artist to support the work; the memory trace collected in a contour that forms the universe. But Antonia Valero paint this line should destroy the neutrality of the blank page , canvas virginity before becoming support the creation , on the other hand transforms the absolute silence in the space of visibility. In a sense, this book is used as a target for archery and , even better , to shoot firearms, a final , hitting the target .

Picasso, he told me the other day that in the presence of one of his paintings in which he had left some parts unpainted , believing that the absence of color was also a color, his friends lamented in unison as the picture remained unfinished . He had to affirm them that the white of the canvas is painted by his own hand ( André Breton : The Lost Steps , 1969)

False impression of perfection , when these works primarily in painting unquestionably Valero is based on the effect and consequences of the error, the accident that disrupts the linearity immaculate . The incorrectness, immediate effect of this being painted by his own hand , restores the painting an uncertainty neutral appearance, almost frozen at first seemed to be banished . These paintings flatly deny the claim of representing the absolute time of this because , precisely , errors , small paint blemishes link with the past , also with the future; they create a crack , a hole where the number of gold plunges the orthogonal representation of the universe, space grid fabric . The relative and ephemeral nature of life is , surprisingly , a place to show their strength and emotion. The apparent simplicity of these works, stripping and dispossession voluntary , anonymous presence minimalist geometry , however, mask a laborious and complex craftsmanship , a subjective intent to alter the neutrality of the elementary forms with a slightly twisted folds , small wrinkles and subtle changes in tone. The planar geometry is heiress Antonia Valero is thus transgressed, becoming the pictorial surface in combat ; space battling two logical that modernity had filed separate and conflicting . The geometry is then constructed with the threads of a fabric , all industrially manufactured , consistency and rigor in which the artist printed sweat and trembling, hand fatigue , the inescapable presence of the body .

Choose a crumbling wall and cover it with a canvas of white silk. Contemplate it in the morning and evening until you can see the wall through the silk, their bosses , their flat surfaces , their zigzags and grooves … Do your mountains of the protrusions of the lower parts of your water , from your hollow ravines, cracks your rivers , the closer your points clearer parties the darker parts of your most distant points ( Sung Ti , XI century)

Sign colorless pigment and light, white contains in itself the whole color range . As white movie screens photographed by Sugimoto, whose exposure time lasts the projected film, hiding all the images that had gone through the reflective surface unblemished ; as mountains and valleys that poke their contours on the sheet on the wall paintings of Sung Ti ; Removal as Robert Rauschenberg Erased Drawing body, whose grooves are still visible , Antonia Valero surfaces and projecting Artero White on White , they also hide bodies and landscapes , images and forms , an absence that is a drama explicit in both artists.

In the transparent film Artero , time stopped in the stripped surface does not refer to the clarity of thought , however , as the memory blanket back light . In short, a ready-made memory : a found object that speaks of that moment , before the screening of the film, where the frames without pictures projected dust marks inscribed on the sensitive surface. Artero remember that special moment , suspended, before the action and narration : a pure promise of light that is both nostalgic and opacity oblivion. In contrast, meat painting, painting substrate needs to exist , is the stuff that lies beneath the surface of the painting Antonia Valero. Leave an empty space, painted white surface is also a way of inhabiting the world who does not give , however , the pressure of things through some of them left as mark on the canvas, the absent space a groove trace on the plane of the painting ; Also , mold shapes that reveal its contours and relief under the white cloth. A purified almost nothing that contains everything.

In the evanescent field of this almost imperceptible place , these works what do you get to see ? Surely the memory arising from wounds or cracks inside the geometric rigor, Valero, and immobility of light in the dark, Artero . The only subject of this exhibition is , therefore , look and paradoxically , not the look or the perception of herself , but her forgetfulness , signal an absence: a scratch to the very artists own input to the surface or transparency in the light beam .

By | abril 19th, 2013|Catalogs Texts|Comentarios desactivados en WHITE LINE

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