En el límite.

Nos preguntamos si hay alguien sobre el planeta que haya elegido donde nacer, y sobre todo, donde vivir. No lo creemos.

Las personas con tanto dolor en sus vidas, físico y psíquico, se ven impulsadas a realizar ciertos actos que den sentido a su ruinosa existencia. Llegados a este punto, entendemos que a veces sea necesario herirla para sentirla y dotarla de significado.

Ya no se trataría de llorar, ni de lamentarse, tampoco de pedir una ayuda que no llega, más bien se trataría de recurrir a acciones extremas y trágicas que les llevarían hacia nuevas formas de convivencia.

Aquí reside todo el mal, en el límite, en su violento acceso hacia “la libertad” donde les espera lo imprevisible y la incertidumbre.

Verdaderos héroes y heroínas de nuestro tiempo, que soportan un doble dolor, el de ellos y el de sus seres queridos.

En El Límite existe una pequeña línea de separación entre dos mundos. El de arriba es un caos, nuestro caos, el de abajo representa un mundo más ideal, el de ellos. Estos mundos están unidos mediante código fuente que representa la unión y la supresión de las fronteras, un nuevo lenguaje para la solidaridad y el entendimiento entre los pueblos.