EL PUNTO DE LAS ARTES – 22 al 28 de marzo de 1996/ 9 MADRID

Huellas de un sueño, el quehacer de Antonia Valero

JULlAN H. MIRANDA

(El Gayo Arte. Justiniano, 14. Abril.)

Lo orgánico y lo geométrico revelan un orden que alcanza los sentidos para ser tejido causal en desbordante fantasía. De ahí que la obra de Antonia Valero asuma postulados minimalistas para alcanzar una ornamentación plena de sentido. Desde el mallaje que anima la textura al juego de factores, fruncidos, rotos e interrelaciones, se abrevian los tonos de una tupida red a modo de intensidades figuradas en las que no falta la chispa erótica que se abre a vivencias y a la vida. Antonia Valero expone en la Galería El Gayo Arte un conjunto de realizaciones que convierte en gestos o pensamientos, indica la superficie de ese algo profundo que está en cada circunstancia y propone horizonte nuevo a inquietud creativa.

Es materia; es acoplamiento de fantasía e intelecto interpretado a través del gusto y la destreza cuando encuentra en la pintura sustancia para aprovechar el silencio, colmar vacíos y alcanzar lo trascendente. Y así llega a plantearse «llanuras» o «senderos» por donde transitar se pueda, o generar la chispa que será llama en la humanidad; «pórticos» por donde entrar; «cadencias» en los ritmos a golpes de corazón. Es Antonia Valero una artista formada en la determinación y en la asunción de sus propios desafíos, tesonera en el conocimiento, incisiva en tratamientos hasta lograr que lo mínimo tenga representación y aporte sensibilidad al concierto. Aprendió técnicas en escuelas, entró en el círculo de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense donde enseña, y se mantiene en acción sin perder el acorde.

Telas, mallas, pintura, destreza y significación al poner soplo. El catedrático y pintor Antonio Zarco encuentra «raíz barroca en el punto de partida»; es que la labor apunta primor y se torna sutileza. Y señala que «las tensiones aparecen en sus atirantamientos, en sus casi desgarros: el misterio más sugeridor está en sus nudos, en sus abultamientos, en sus pre-realidades. Obra riquísima en contenidos apenas apuntados, desnuda de toda retórica innecesaria (lo que no veda el uso de un lenguaje muy medido y meditado), con un cromatismo afilado y afinado al máximo».

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