C. Pallarés   obra

25 de marzo de 2000/38 ABC CULTURAL

OBRAS de Eduardo Bonati, Pablo Márquez, Pablo Peinado, Luisa Rojo y Antonia Valero integran la exposición titulada Una otra manera. Tal denominación nos recuerda irremediablemente a Michel Tapié y su Un arte otro, aparecido en los años cincuenta y en el cual entronizaba a dadá como primera y verdadera gran revolución en la historia artística occidental, revolución que, entre otras cosas, no perseguía ya nociones tradicionales de equilibrio, ritmo, composición, orden y estructura, y que en cuanto a materias y materiales abrió la caja de los truenos. En esta exposición, la galería Pi i Margall ha reunido obras de unos artistas que, en mayor o en menor medida, harían otras obras, y las harían de otra manera, sin aquel dadá y sin aquel Un arte otro.

Entre la innumerable oferta de posibilidades rupturistas, Márquez y Rojo mantienen a la vez órdenes compositivos y sistemas figurativos para interesarnos, a través de sus obras plenas de técnicas mixtas y de interdisciplinariedad, en problemas, recuerdos y perplejidades ceñidas a la vida, el transcurso y la muerte, las realidades sociales y las fantasmagorías de los deseos.

Los grandes papeles de Pablo Márquez, un pintor vitalmente maduro y culturalmente abierto, saben intensificar el drama sin caer en el patetismo; las fotografías de Luisa Rojo, que son fotografías de fotogramas, copias de copias, plantean preguntas sin palabras que reclaman respuestas con hechos.

Las obras de Eduardo Bonati, Antonia Valero y Pablo Peinado nos remiten a magias privadas; son sombras y luces de un juego con sentido, ensoñaciones veraces, sensaciones que se traicionan fácilmente si sufren su paso a pensamientos discursivos. Magias privadas que en el caso de Valero toman cuerpo sensitivo en sus mallas, destinadas a un uso sorprendente y, sin duda, progresivamente atinado; en las líneas de Bonati que, incorporadas al espacio real, con presencia de objetos y trayectorias tan libres como congeladas se integran con todo derecho y empaque en Una otra manera; y en un mundo celular sobredimensionado, que nos remite al uso y el abuso de asuntos orgánicos, de Peinado, conseguido mediante siliconas, látex y plásticos diversos.

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Una otra manera, otras versiones y dimensiones artísticas  obra

marzo del 2000 MADRID EL PUNTO DE LAS ARTES. (Editorial)

Desde el remoto a tiempos recientes, todo ha sido lineal; una búsqueda del horizonte en consideración planetaria; a veces se miró hacia atrás para encontrar antecedentes -Renacimiento-, pero progreso es ir hacia adelante, midiéndose el tiempo y las distancias. Pero un día el hombre intuyó que en su imaginación se fraguaban otras realidades, que era posible otras dimensiones, y fue articulándose otra manera de ser y de hacer. Las vanguardias rompieron las estéticas dominantes, y las clasificaciones rigurosas. En la exposición que presenta la galería Pi & Margall, cinco autores presentan maneras otras de expresarse a través de la obra de arte y, como señala Mercedes Replinger, presentan verdades tergiversadas: “en la fotografía las formas de ocultación niegan la relación espontánea e inmediata con la realidad característica de este procedimiento: emulsiones fotográficas que adoptan la apariencia de dibujo o bien fotografías que son imágenes de otras imágenes…”.

Es un encuentro de cinco artistas de distintas generaciones, con propuestas diferentes y conclusiones personales, la “línea” de Eduardo Bonati, chileno afincado en España desde hace muchos años, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Madrid, muralista de alta solvencia que planta: aquí la autonomía del hilo que no entra en el tejido y nos descubre líneas fuera de toda geometría, nudos y apreciaciones en un espacio considerado; la mística del tiempo en la obra de Pablo Márquez, madrileño que centra su discurso en el tránsito -polvo eres y en polvo te convertirás-, con memoria contenida en su ciclo “La linterna mágica”, vanidad de vanidades, todo vanidad (Eclesiastes-I). Pintura de Pablo Peinado, manchego de Miguelturra, 1961, que plantea la génesis de una creación o recreación nuclear, con círculos concéntricos y formación o deformación de un tejido orgánico pero insuficiente. Fotografías de Luisa Rojo, zaragozana de Cetina, con el instante aprehendido y hecho ensoñación, realidad y ficción, una realidad inicial -“Rapto de Europa” – como base de un ejercicio intelectual abierto a la osadía. Y la razón utilizada, los planteamientos superficiales de la madrileña Antonia Valero con impactos de luz que nos inducen a una consideración cinética, textura que aglutina elementos diversos para hacer más perceptible el pálpito de un razonamiento sensual. Es el conjunto que nos ofrece la galería Pi & Margall, calle Augusto Figueroa 9, hasta principios de abril.

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