Texto para la instalación Moradas. Palacio de la Mosquera.

Boca arriba y el cielo azul.
Algo me roza levemente. No veo nada.
Oigo un murmullo. Batir de alas. No veo nada.
Sigo pensando en el quince. Lo separo.
Uno más cinco igual a seis.
Que perfección.
Tu presencia me roza. No veo nada.
Emerge el cinco. Me aferro a él. Mantiene mis sentidos alerta.
Noto leves y continuos roces. No veo nada.
Pienso que uno más uno más uno más uno más uno más uno es igual a seis o que tres más tres es igual a seis y que uno más dos más tres es igual a seis.
Que perfección.

Pierdo la noción del tiempo.
Ambivalencia y equilibrio.
Más batir de alas. No veo nada.
La línea del horizonte es invisible.
El espacio se torna nebulosa.
De pronto todo asciende…
La infinita posibilidad de movimiento me eleva.

El viento quiso recordarte.
Te envió al lugar que un día habitaste.
Me mostró tus huellas, tu esencia, tu perfume…
Volviste para quedarte…
Volviste y lo inundaste todo.

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