La Pequeña Galería. Madrid. Junio 2007

Crítica

Antonia Valero. Se expusieron un total de 28 obras.

A veces la línea del horizonte se hace invisible, y el espacio se torna nebulosa. Se forman pantallas de mallas superpuestas. Las líneas se entrecruzan formando verticales y horizontales. Nuestra percepción visual se confunde. ¿Donde está el horizonte? De pronto todo asciende. Se produce una tensión. Sentimos un fuerte impulso vertical, dinámico, muy veloz, un impulso de espiritualización dado por la forma limpia y su infinita posibilidad de movimiento nos eleva.

 

 

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